Presentación

En el centro de L’elisir d’amore se encuentra un joven enamorado, llamado Nemorino. Pero este enamorado no es el listo y seductor galante de las comedias, sino que es un chico campesino, que no sabe leer y que no sabe seducir. Únicamente sabe amar. Este chico tan torpe y apasionado es el que otorga a L’elisir d’amore el tono romántico que hace que esta ópera bufa sea distinta.


En el primer acto se nos muestran todas las dificultades que acumula Nemorino para obtener el amor de su amada, Adina: su timidez –le vemos observando a escondidas cómo ella lee despreocupada la historia de Tristán e Isolda–, su rival –el sargento Belcore, un milhombres cuyo propósito es casarse con Adina–, el desdén que muestra su amada y, además, su credulidad, que le lleva a confiar en un charlatán de feria, llamado Dulcamara. Éste le vende con todo el cinismo del mundo el elixir que enamoró a Isolda, que no es otra cosa que una botella con vino de Burdeos. Nemorino, eufórico por el alcohol y convencido de que el elixir actuará antes de veinticuatro horas, finge indiferencia ante Adina y ésta, reaccionando como una chica malcriada, decide casarse esa misma tarde con Belcore. Nemorino, al fin, reconoce –ridículo y burlado– su fracaso.
Sin embargo, el segundo acto resuelve felizmente esta historia. Cuando Nemorino se da cuenta de que la boda está a punto de celebrarse –sin percatarse de que Adina está jugando a ponerle celoso–, pide a Dulcamara más elixir y se alista en el ejército de Belcore para poder pagarle. La noticia, no obstante, de que Nemorino ha heredado una pequeña fortuna le convierte de repente en atractivo a los ojos de las chicas del pueblo, hecho que él atribuye a los efectos del elixir. Aturdido por el alcohol y los halagos, no se da cuenta de que Adina –que no sabe nada de la herencia – experimenta celos y también emoción al saber que se ha enrolado para poder comprar más elixir. Cuando Nemorino ve, finalmente, una lágrima en los ojos de Adina, comprende que ella le ama, confluyendo todo en el feliz reencuentro de los dos enamorados.

La música también se tiñe en ocasiones de sentimiento. Es, tal y como corresponde al género, una música amable y festiva, una música con unos magníficos concertantes y un delicado y, a la vez, brillante melodismo que encuentra en la romanza «Una furtiva lagrima» la expresión más triunfante de un delicado e íntimo sentimiento que convierte a Nemorino en un insólito amante romántico en medio de una ópera bufa.

 

 L’elisir d’amore

de Gaetano Donizetti

 

DIRECCIÓN MUSICAL
Daniele Callegari

DIRECCIÓN DE ESCENA
Mario Gas

ESCENOGRAFIA Y VESTUARIO
Marcelo Grande

ILUMINACIÓN
Quico Gutiérrez (A.A.I.)

 

REPARTO

ADINA María Bayo
NEMORINO Rolando Villazón
BELCORE Jean-Luc Chaignaud
DOCTOR DULCAMARA Bruno Praticò
GIANNETTA Cristina Obregón
MORETTO José Luis Pérez

 Orquesta Sinfónica y Coro del Gran Teatre del Liceu

 

 PRODUCCIÓN
Gran Teatre del Liceu (Barcelona)

 

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